Toxicidad por micotoxinas en gallinas ponedoras

La contaminación por micotoxinas afecta la salud de la gallina, su productividad y la calidad del huevo

La contaminación por micotoxinas afecta la salud de la gallina, su productividad y la calidad del huevo

La contaminación por micotoxinas disminuye el rendimiento económico de las granjas de ponedoras, no sólo por las pérdidas de productividad asociadas, sino también por sus consecuencias sobre la salud de las gallinas y sobre la calidad del huevo.

Las gallinas ponedoras son más susceptibles a las micotoxinas que los pollos de engorde por tres razones:

1) Una vida más larga hace que sean las candidatas ideales para la micotoxicosis crónica, causada por una exposición continua a bajos niveles de toxinas.

2) El alimentos a menudo incluye subproductos como DDGS, que suelen estar más contaminados que el maíz.

3) Las ponedoras están sujetas a un estrés continuo. Las consecuencias negativas del estrés, como la deficiencia inmune, exacerban la toxicidad de las micotoxinas.

Consecuencias sobre la salud de las ponedoras

1) Lesiones en el tracto gastrointestinal

Los tricotecenos (toxina T-2, toxina HT-2, deoxinivalenol, monoacetoxiscirpenol y diacetoxiscirpenol) y el ácido ciclopiazónico son cáusticos y producen lesiones en diferentes partes del tracto gastrointestinal, provocando una menor ingesta de alimento, un empeoramiento de la conversión alimenticia y la presencia de alimento no digerido en el intestino.

La T-2 toxina y el diacetoxiscirpenol son las principales micotoxinas responsables de las lesiones en el pico, la lengua y el paladar.

Las lesiones en el proventrículo y la molleja son causadas principalmente por la toxina T-2, la toxina HT-2, el deoxinivalenol y el diacetoxiscirpenol. Las fumonisinas están asociadas a un proventrículo anormalmente agrandado.

Las úlceras y las hemorragias en la mucosa intestinal se asocian comúnmente a los tricotecenos.

La contaminación por micotoxinas afecta la salud de la gallina, su productividad y la calidad del huevo

2) Enfermedades digestivas y diarrea

La ocratoxina, las aflatoxinas y los tricotecenos son posibles causas de disbiosis.

La contaminación por deoxinivalenol es un factor predisponente para la enteritis necrótica.

La ocratoxina, la oosporina y la citrinina perjudican la función renal, lo que hace que el ave beba una cantidad excesiva de agua y puede provocar diarrea.

3) Problemas óseos

Un suministro adecuado de calcio y fósforo en una proporción de 2: 1 es clave para la salud ósea, así como para la calidad de la cáscara de huevo. La vitamina D3 también está involucrada en la formación del hueso y de la cáscara de huevo porque regula la absorción y el metabolismo del calcio.

La aflatoxina B1 y la toxina T2 interfieren con la absorción y el metabolismo de la vitamina D3. Por lo tanto, siempre que el alimento esté contaminado con dichas micotoxinas, se recomienda aumentar la dosis de vitamina D3.

Otras micotoxinas como las ocratoxinas, las aflatoxinas y la citrinina reducen la eliminación renal de los uratos, provocando que los cristales de urato precipiten en las articulaciones (gota articular).

4) Inmunosupresión

Las aflatoxinas, los tricotecenos y la ocratoxina, a niveles que no causan signos visibles de micotoxicosis, suprimen las funciones inmunes, disminuyen la resistencia a enfermedades infecciosas y causan fallos en la efectividad de las vacunas.

Empeoramiento de los parámetros productivos

Se calcula que la contaminación por micotoxinas afecta negativamente a las granjas de ponedoras, reduciendo la cantidad de huevos producidos un promedio de 0.08 huevos / gallina / semana.

  • Las aflatoxinas, las ocratoxinas, el deoxinivalenol, la toxina T-2 y la toxina HT-2 tienen un impacto negativo en la tasa de postura.
  • Las fumonisinas y los tricotecenos empeoran la conversión alimenticia.
  • Las ocratoxinas retrasan la madurez sexual en pollitas.
  • La zearalenona en dosis muy altas causa trastornos hormonales, prolapso del oviducto y dilatación de la cloaca.

Efectos negativos sobre la calidad del huevo

1) Reducción del tamaño del huevo

La contaminación por aflatoxinas, ocratoxina y desoxinivalenol da como resultado huevos más pequeños.

2) Defectos de la cáscara

  • Como se menciona más arriba, la aflatoxina B1 y la toxina T2 interfieren con la absorción y el metabolismo de la vitamina D3, reduciendo el peso de la cáscara de huevo.
  • La aflatoxina B1 reduce los depósitos de vitamina A en el hígado de las gallinas ponedoras. La vitamina A es una vitamina clave en el proceso de formación de la cáscara.
  • El diacetoxiscirpenol, la toxina T-2 y las fumonisinas aumentan el porcentaje de huevos con cáscara fina o bien con grietas o fisuras.
  • Las ocratoxinas causan manchas marrón-amarillento en la cáscara, debido a depósitos de urato en la cloaca.
  • La exposición a largo plazo a deoxinivalenol resulta en una mayor incidencia de huevos blandos.

La contaminación por micotoxinas afecta la salud de la gallina, su productividad y la calidad del huevo

3) Color pálido de la yema

Las ocratoxinas, las aflatoxinas, las fumonisinas y los tricotecenos interfieren con la absorción de carotenoides en el intestino y con su metabolismo en el hígado, dando como resultado yemas de color pálido.

Además, la contaminación por aflatoxinas puede producir yemas de huevo más pequeñas debido a la interferencia de esta micotoxina con el metabolismo de las grasas.

4) Manchas de sangre en la yema o en la albumina

La contaminación por aflatoxinas está relacionada con una mayor incidencia de manchas de sangre. Las manchas de sangre son el resultado de una pequeña hemorragia cerca del folículo ovárico durante la ovulación. Las aflatoxinas tienen un efecto hemorrágico.

5) Albuminas acuosas

La exposición a largo plazo a las aflatoxinas y al deoxinivalenol perjudica la calidad de la albúmina, que se vuelve acuosa.

6) Residuos de micotoxinas en el huevo

Las micotoxinas aflatoxina B1, aflatoxinol, deoxinivalenol y toxina T-2 se acumulan en los huevos, aunque generalmente no representan un riesgo significativo para la salud humana.

7) Contaminación microbiológica

La ingestión crónica de micoxinas incluos a bajas dosis resulta en un aumento de las infecciones digestivas que pueden provocar la contaminación del huevo por E. coli o Salmonella sp.

Conclusiones

Las gallinas ponedoras son más sensibles que otras aves a las micotoxinas. La salud de la gallina, su productividad y la calidad del huevo pueden verse negativamente afectadas.
Hoy en día no existe una tecnología que pueda prevenir eficazmente la contaminación por micotoxinas durante el cultivo de los insumos para alimentación animal. Es necesario establecer un programa HACCP para controlar la contaminación por micotoxinas y usar rutinariamente un secuestrante de micotoxinas adecuado.

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