Micotoxinas en vacas lecheras

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¿Puede el rumen detoxificar por completo las micotoxinas?

El impacto de las micotoxinas en vacas lecheras está menos estudiado que en cerdos y aves de corral. Comparado con los monogástricos, las vacas lecheras tienen ciertas bacterias y protozoos en el rumen que, bajo ciertas circunstancias, son capaces de detoxificar total o parcialmente ciertas micotoxinas.

Por esta razón, las vacas lecheras y los rumiantes en general son menos susceptibles a los efectos negativos de los metabolitos fúngicos.

¿Puede el rumen detoxificar por completo las micotoxinas?

Los trabajos de investigación muestran que los microorganismos del rumen son capaces de desintoxicar el 98% de la toxina T-2, el diacetoxiscirpenol y el deoxinivalenol (DON, vomitoxina) en 6-24 h y el 95% de ocratoxina A en 4 horas.

Los tricotecenos (toxina T-2, toxina HT-2, diacetoxiscirpenol y DON), se inactivan casi completamente en el rumen y no producen efectos sistémicos. Sin embargo, estas micotoxinas dan a la alimentación un sabor desagradable para la vaca, reduciendo la ingesta de alimento y, como consecuencia, reduciendo el crecimiento o la producción de leche. Además, antes de la inactivación sea completa, lo que tarda de 6 a 24 horas, los tricotecenos irritan el epitelio del sistema digestivo, produciendo hemorragias y un deterioro de la conversión alimenticia.

micotoxinas en vacas lecheras

Por otro lado, no todas las micotoxinas pueden ser degradadas por la microbiota ruminal:

  • Sólo puede desintoxicar el 10% de las aflatoxinas totales.
  • El 90% de la zearalenona se convierte en alfa-zearalenol, que es diez veces más tóxico que la propia zearalenona.
  • Las fumonisinas no pueden ser inactivadas, pero como su biodisponibilidad es muy baja, las intoxicaciones agudas son poco probables.

Otro factor a tener en cuenta es que las vacas lecheras tienen un consumo de alimento muy superior que otros rumiantes, a parte de estar sometidas a un mayor estrés. Estas circunstancias reducir la eficacia de los mecanismos naturales de desintoxicación e incrementar la susceptibilidad de las vacas a las micotoxinas.

Efectos tóxicos de las micotoxinas

1. Efectos de las aflatoxinas

La toxicidad más relevante de las aflatoxinas no reside en los efectos negativos para las propias vacas sino en su excreción a través de la leche y su toxicidad en seres humanos. En el hígado, las aflatoxinas B1 y B2 (AFB1 y AFB2) se metabolizan a aflatoxinas M1 y M2 (AFM1 y AFM2) y posteriormente se eliminan a través de la leche.

Las vacas que consumen piensos que contengan niveles superiores a 20 ppb de aflatoxinas pueden producir leche que exceda el nivel máximo admitido. El 1-2% de la aflatoxina B1 contenida en el alimento se excreta como AFM1 en la leche. Después de la ingestión de AFB1, se puede detectar AFM1 en la leche al cabo de 12 h y el pico de contaminación máximo será de 2-3 días más tarde. Cuando la vaca vuelve a consumir alimento sin contaminar, la concentración de AFM1 en la leche disminuye a un nivel indetectable después de 72 h (Van Egmond 1989).

Las aflatoxinas también pueden causar efectos negativos en las propias vacas lecheras, como cojera y problemas de fertilidad.

Niveles de contaminación máxima recomendados: menos de 10 ppb de aflatoxina B1 (ración total mezclada).

2. Efectos de la toxina DON (vomitoxina) y toxina T-2

El impacto de DON en el ganado lechero no está bien estudiado, pero los datos clínicos muestran una asociación entre el DON y un desempeño deficiente (Whitlow et al, 1994). Una contaminación natural de 2 ppm de DON reduce la producción de leche en un 13%.

En la literatura, los efectos tóxicos del DON en alimentos naturalmente contaminados son mucho más graves que en los estudios realizados con alimentos contaminados artificialmente. Esto puede significar que, para tener un impacto negativo en el animal, la contaminación con DON debe ocurrir junto con otras micotoxinas que no se analizan rutinariamente en el laboratorio. Como consecuencia, se cree que DON puede utilizarse como marcador de contaminación por micotoxinas, lo que significa que en el momento en el que se detecte una contaminación por DON, es muy probable que el alimento esté contaminado con otras micotoxinas no analizadas.

La toxicidad de DON también se ha relacionado con un empeoramiento en el recuento de células somáticas y con mastitis.

Niveles de contaminación máxima recomendados: menos de 300 ppb (ración total mezclada).

La toxina T-2 es tóxica para todos los rumiantes. Puede causar:

  • Bajo consumo o completo rechazo del alimento y disminución de la producción de leche.
  • Gastroenteritis, hemorragias intestinales, diarrea sanguinolenta.
  • Ausencia de ciclos estrales en vacas alimentadas con 200 ppb durante 20 días.
  • Inmuno-supresión en animales jóvenes.

Niveles de contaminación máxima recomendados: menos de 150 ppb (ración total mezclada).

3. Efectos de las fumonisinas

Las fumonisinas son estructuralmente similares a la esfingosina, un componente de los esfingolípidos. Los esfingolípidos son una clase de lípidos que desempeñan papeles importantes en la transmisión de la señal y el reconocimiento celular. Su toxicidad resulta del bloqueo de la biosíntesis de esfingolípidos y, por tanto, de la degeneración de los tejidos.

Las fumonisinas pueden causar una disminución de la ingesta de alimento, reducir la producción de leche y producir lesiones hepáticas.

Niveles de contaminación máxima recomendados:  menos de 5 ppm (ración total mezclada).

4. Efectos de la zearalenona (ZEN)

ZEN es un metabolito estrogénico que se encuentra en ensilaje, maíz, trigo, cebada, avena, sorgo, heno y soja. ZEN causa efectos estrogénicos, así como ciclos estrales anormales que finalmente afectan la fertilidad. Los signos clínicos típicos son vulvas hinchadas, prolapsos vaginales o rectales, secreciones vaginales, pobre desempeño reproductivo, aumento de glándulas mamarias de vaquillas y mayor incidencia de infecciones en el tracto reproductivo. También causa un pobre consumo de alimentos, una menor producción de leche y diarrea.

Niveles de contaminación máxima recomendados:  menos de 250 ppb (ración total mezclada).

Son necesarias varias estrategias para combatir la contaminación por micotoxinas

La prevención de la formación de micotoxinas es esencial ya que cuando las micotoxinas ya están presentes en el alimento es más complicado eliminar los efectos tóxicos.

Un buen manejo del ensilaje es de primordial importancia para evitar el crecimiento de los mohos y prevenir así la formación de micotoxinas. Las buenas prácticas de ensilaje enfatizan:

  • Una cosecha con el contenido de humedad apropiado;
  • Cortar uniformemente el insumo a la longitud adecuada;
  • Llenado rápido del silo;
  • Embalar el ensilaje lo más herméticamente posible;
  • Utilizar una ayuda de fermentación eficaz;
  • Cubrir el ensilaje completamente.

Se ha demostrado que añadir secuestrantes de micotoxinas de forma rutinaria al alimento previene los efectos tóxicos por micotoxinas. Es necesario elegir un producto que sea eficaz no sólo para las aflatoxinas, sino también para los tricotecenos y la zearalenona, que son las tres micotoxinas más relevantes para las vacas lecheras. Nuestro producto Plusbind© es el captador de micotoxinas ideal para rumiantes, como se ha demostrado con casos prácticos en granjas lecheras.

 

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Ilustraciones: Vaca y textura de vaca, Freepik.com; Fusarium y rumen, Wikimedia.

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